
Bitácora Bizarra es un compendio de castigos del destino que le tocaron vivir a Memo, un marplatense que nunca dejó de desear ambiciosamente: “Quiero dar la vuelta al mundo, conocer cada rincón del globo, divertirme, aprender, y que me paguen por ello”.
El universo hizo caso a su petición, poniéndolo a bordo de un crucero de bandera norteamericana, con empleados de diversas nacionalidades y pasajeros deseosos de descargar el producto de sus insatisfacciones existenciales luego de una digestión de tránsito lento. Un recorrido por el planeta, la exploración de identidades culturales, lo bizarro marcando cada anécdota y la peculiar reflexión de un transgresor nato, contra todas las corrientes oceánicas y terrenales.
Un libro que desmitifica postales, garantiza risa, aprendizaje, ironía destilada, pensamientos ácidos, recuerdos de aquellos años felices y empatía con la interpretación tan particular del mundo, que sólo puede apreciar un argentino intolerante.
La bomba del odio estalló a 600 metros del suelo, explotando en forma circular y hacia los costados, generando un efecto “paraguas” sobre el edificio que se situaba exactamente debajo, a lo que en un...
Hace mucho tiempo leí un artículo donde decía que tratar de fotografiar el Taj Mahal era muy difícil. En realidad, comentaba que era el sitio más complejo de retratar en el mundo entero. Es que hay...
Una jornada completa de relax junto al mar, fue la necesaria para apaciguar el desgaste de un largo y extenuante día laboral aeronáutico, que se había finiquitado (como un after office pero con más...
Hace unos días me enteré de una noticia que me llenó de tristeza. En la reserva Ol Pejeta en Kenia, se debió tomar una acción totalmente radical. Se le asignó una protección de guardaespaldas al...
La cantidad de capillas, iglesias y catedrales que he conocido en Italia, han llegado a empachar mi estómago, debiendo apelar a algún alma caritativa que me “tire el cuerito del cristianismo”, ante...
Si había algo que me faltaba conocer en esta vida, era la tumba de YVES (ahora me puedo morir tranquilo). Don Laurent fue cremado y sus cenizas, esparcidas en un jardín botánico diseñado por el mismo...
Hay caprichos que uno se fija para al menos, llevar a cabo una vez antes de morir. En algún momento de mi vida tenía ganas de pasar una noche en un castillo. Así fue como, de casualidad di con uno...