Bitácora Bizarra es un compendio de castigos del destino que le tocaron vivir a Memo, un marplatense que nunca dejó de desear ambiciosamente: “Quiero dar la vuelta al mundo, conocer cada rincón del globo, divertirme, aprender, y que me paguen por ello”.
El universo hizo caso a su petición, poniéndolo a bordo de un crucero de bandera norteamericana, con empleados de diversas nacionalidades y pasajeros deseosos de descargar el producto de sus insatisfacciones existenciales luego de una digestión de tránsito lento. Un recorrido por el planeta, la exploración de identidades culturales, lo bizarro marcando cada anécdota y la peculiar reflexión de un transgresor nato, contra todas las corrientes oceánicas y terrenales.
Un libro que desmitifica postales, garantiza risa, aprendizaje, ironía destilada, pensamientos ácidos, recuerdos de aquellos años felices y empatía con la interpretación tan particular del mundo, que sólo puede apreciar un argentino intolerante.

Me gustan los museos diferentes y cada vez que mi camino se cruza con uno, me tiro de cabeza. En cualquier muestra se pueden ver cuadros, estatuas o joyas. Pero hay uno solo que recopila historias de...
Chequeaba unos mails en mi compu antes de salir a dar una vuelta por un lugar atípico. Noticias varias corroían mi pantalla que repercutían en una coacción en mis retinas. La Ruta del Dinero K; El...
Su inmensidad tuvo prioridad de paso. Su majestuosidad no dio espacio a otra cosa. Después de usted ser memorioso. Un día no tuve que prender Discovery Chanel para ver lo que se siente. Lo pude...
La ventana con la vista inmejorable. El lago completamente congelado a los pies de la montaña. El ártico con todo su esplendor ante mí. Un tecito de Rooibos para cerrar la merienda. Momentos...
El “Árbol de hojalata” de Georgia tiene varias interpretaciones. Sus cajones y cajitas en lugar de hojas dan libre albedrío a la imaginación. El artista: Una maravillosa obra de arte. El soñador: Una...
Resulta que aterricé en Chipre el mismo día que salían del “lockdown” pandémico. No lo calculé, solo vi un hueco disponible y me mandé. ¡Me enteré al llegar ahí! Nadie en las calles...