Bitácora Bizarra es un compendio de castigos del destino que le tocaron vivir a Memo, un marplatense que nunca dejó de desear ambiciosamente: “Quiero dar la vuelta al mundo, conocer cada rincón del globo, divertirme, aprender, y que me paguen por ello”.
El universo hizo caso a su petición, poniéndolo a bordo de un crucero de bandera norteamericana, con empleados de diversas nacionalidades y pasajeros deseosos de descargar el producto de sus insatisfacciones existenciales luego de una digestión de tránsito lento. Un recorrido por el planeta, la exploración de identidades culturales, lo bizarro marcando cada anécdota y la peculiar reflexión de un transgresor nato, contra todas las corrientes oceánicas y terrenales.
Un libro que desmitifica postales, garantiza risa, aprendizaje, ironía destilada, pensamientos ácidos, recuerdos de aquellos años felices y empatía con la interpretación tan particular del mundo, que sólo puede apreciar un argentino intolerante.

El monumento a los Beatles en Ekaterimburgo, allá en Rusia, es mucho más que un mural pintoresco. Es un guiño enorme a toda una época en la que, en plena Unión Soviética, escuchar a los Fab Four era...
Hay situaciones en que salís a dar una vuelta por Dubai, miras a tu alrededor y no sabes bien si estas en este planeta, en una ciudad espacial o en una escena salida de DIVISION MIAMI (estoy casi...
Uno planea su vida. Todo es una cuestión de ordenar las ideas. Yo quería pasajes gratis y entré a laburar a una aerolínea. Yo quería vivir en un lugar en el centro de todo, a mitad de camino de...
Por momentos entra la duda si el Caribe es siempre así o bien, uno se metió sin querer dentro del set de filmación de un video de Wisin & Yandel, o Daddy Yankee, o Don Omar, o uno de esos que son...
La llegada al CIRCULO POLAR ARTICO archivó cualquier tipo de distracción, ya que aterrizar en una pista de hielo con 2 metros de nieve a los costados no es algo que pase todos los días. Todo sucedió...
Pensé, pensé que quería y una vez lograda la coherencia entre idea y acción caminé alrededor de su grueso tronco separado de la vereda por un sobrio canterito hasta llegar frente a su máximo grosor...
La verdad, tengo cero memoria. No me acuerdo de nada. Soy malísimo para los nombres, no registro ninguna cara nueva y decirme un número de teléfono pretendiendo que lo recuerde, es una pérdida total...