Bitácora Bizarra es un compendio de castigos del destino que le tocaron vivir a Memo, un marplatense que nunca dejó de desear ambiciosamente: “Quiero dar la vuelta al mundo, conocer cada rincón del globo, divertirme, aprender, y que me paguen por ello”.
El universo hizo caso a su petición, poniéndolo a bordo de un crucero de bandera norteamericana, con empleados de diversas nacionalidades y pasajeros deseosos de descargar el producto de sus insatisfacciones existenciales luego de una digestión de tránsito lento. Un recorrido por el planeta, la exploración de identidades culturales, lo bizarro marcando cada anécdota y la peculiar reflexión de un transgresor nato, contra todas las corrientes oceánicas y terrenales.
Un libro que desmitifica postales, garantiza risa, aprendizaje, ironía destilada, pensamientos ácidos, recuerdos de aquellos años felices y empatía con la interpretación tan particular del mundo, que sólo puede apreciar un argentino intolerante.

Ayer fue un día diferente. Es que uno no se levanta a las 7:30 am, salta de la cama, se pone unas gafas y se va a ver un eclipse parcial de sol todos los días. Tomé mi cámara y mientras trataba de...
Caminaba sin sentido. Sin intención de llegar a un lugar específico o destino certero. Es que soy callejero y me gusta perderme, creo que la magia está en perderse. La ciudad “sobre el agua” de...
Hay gente caprichosa en la vida. Todos lo somos en mayor o menor medida. Yo si voy al supermercado y no me llevo al menos un postrecito Shimmy, me empaco. El cineasta serbio Emir Kusturica fue un...
El momento descomunalmente bizarro lo sentí al poner un pie en el gimnasio de usos varios del centro comunal recreativo de Pripyat. Había arcos de papi fútbol montados en ambos extremos de la cancha...
Contemplaba el infinito. La grandeza e inmensidad me dejaban sin palabras. La belleza era abrumadora y mis pensamientos también. En los últimos meses, una misma frase proveniente de diferentes...
A lo largo de mi épico viaje mundial, en una década exacta de rotation global, de entre cientos de nacionalidades y miles de personas, conocí un único bosnio. Ni uno más, ni uno menos. Me dijo que si...
Los filipinos adoran todo lo que sea norteamericano. Idolatran la cultura yankee hasta la enésima potencia. Les encanta la marca Nike y pueden no llegar a comer con tal de tener las últimas zapas de...
Casi por arte de magia, un altar surgió del éter en medio de la blanca arena. Decorado con flores regionales y unos tules, la ceremonia religiosa a la cual invitaba, era más que un hecho. Una...