Bitácora Bizarra es un compendio de castigos del destino que le tocaron vivir a Memo, un marplatense que nunca dejó de desear ambiciosamente: “Quiero dar la vuelta al mundo, conocer cada rincón del globo, divertirme, aprender, y que me paguen por ello”.
El universo hizo caso a su petición, poniéndolo a bordo de un crucero de bandera norteamericana, con empleados de diversas nacionalidades y pasajeros deseosos de descargar el producto de sus insatisfacciones existenciales luego de una digestión de tránsito lento. Un recorrido por el planeta, la exploración de identidades culturales, lo bizarro marcando cada anécdota y la peculiar reflexión de un transgresor nato, contra todas las corrientes oceánicas y terrenales.
Un libro que desmitifica postales, garantiza risa, aprendizaje, ironía destilada, pensamientos ácidos, recuerdos de aquellos años felices y empatía con la interpretación tan particular del mundo, que sólo puede apreciar un argentino intolerante.

Siempre me gustó visitar cementerios…vaya uno a saber por qué, simplemente el resumen de vida de una persona me parece fascinante, siendo el fin de su curriculum vitae intrigante (favor de enumerar...
Viajar sujeto a espacio es una aventura bizarra en si misma. Ante vuelos llenos, uno va buscando alternativas viables que te vayan acercando a destino (solo subís si hay lugar). Dubai – Frankfurt...
Pensé, pensé que quería y una vez lograda la coherencia entre idea y acción caminé alrededor de su grueso tronco separado de la vereda por un sobrio canterito hasta llegar frente a su máximo grosor...
La gente comenta. Jeddah es una de las ciudades más abiertas dentro de Arabia Saudita, con gente amigable que le da su distinción a esa tranquila ciudad costera del Mar Rojo. Todos me comentaban lo...
La ciudad fantasma de Mirbat en Omán fue declarada como Patrimonio Mundial de la Humanidad. En ella, hace cientos de años, miles de barcos procedentes de India y China descargaban en sus mansas aguas...
Abstrayéndome de mis pensamientos, subí a mi jeep y continué mi trayecto hasta ese exacto lugar que le dio el primer nombre a la isla: “Te Pito” (no voy a hacer ningún chiste al respecto). No sabía...
Hay veces que está bueno saber dónde uno está parado. Es necesario entender cómo pasó todo y que fue lo que lo originó. La conciencia ayuda a descifrar el andar. Hay otras en que es mejor no pensar...
Hoy salí de laburar, le metí pata y me subí a un avión. Es que me dieron ganas de hacerme una escapada a Zurich, más precisamente al museo de la FIFA. Cosas que pasan.