Bitácora Bizarra es un compendio de castigos del destino que le tocaron vivir a Memo, un marplatense que nunca dejó de desear ambiciosamente: “Quiero dar la vuelta al mundo, conocer cada rincón del globo, divertirme, aprender, y que me paguen por ello”.
El universo hizo caso a su petición, poniéndolo a bordo de un crucero de bandera norteamericana, con empleados de diversas nacionalidades y pasajeros deseosos de descargar el producto de sus insatisfacciones existenciales luego de una digestión de tránsito lento. Un recorrido por el planeta, la exploración de identidades culturales, lo bizarro marcando cada anécdota y la peculiar reflexión de un transgresor nato, contra todas las corrientes oceánicas y terrenales.
Un libro que desmitifica postales, garantiza risa, aprendizaje, ironía destilada, pensamientos ácidos, recuerdos de aquellos años felices y empatía con la interpretación tan particular del mundo, que sólo puede apreciar un argentino intolerante.

“El no tiene razón”, “¡No lo escuches!”, “No es más que otro vendedor de tiempos compartidos”, “Sólo quiere tus metales preciosos”, “¡Tus valores son más importantes...
Tiempos duros prosiguieron a una crudeza político-social argentina. Crisis económicas, pobreza en aumento y actos de lesa humanidad arrastrados, convergieron en una especie de embudo, el cual se fue...
Uno más o menos sabe un par de datos sobre su nacimiento. Qué sé yo, la hora, el hospital si tenés suerte, capaz te contaron que tu viejo se desmayó o que justo pasaba la novela de Andrea del Boca...
La antigua estación central de ferrocarril de Budapest fue una gloria arquitectónica en sus épocas doradas. Desde 1877 y bajo la construcción de la Compañía Eiffel (si, el de la torre) marcó el...
Se abrieron las puertas del elevador y un guardaespaldas me miró y preguntó: “Decime la contraseña”. – ENTERPRISE– retruqué sin que se me mueva un pelo. Se apartó a un costado y me dejó...
No hace falta mucho más que abrir bien los sentidos en el Sur de Italia, para poder entender un poquito más, por qué los argentinos somos lo que somos. Si los abuelos eran gritones, extrovertidos...