Bitácora Bizarra es un compendio de castigos del destino que le tocaron vivir a Memo, un marplatense que nunca dejó de desear ambiciosamente: “Quiero dar la vuelta al mundo, conocer cada rincón del globo, divertirme, aprender, y que me paguen por ello”.
El universo hizo caso a su petición, poniéndolo a bordo de un crucero de bandera norteamericana, con empleados de diversas nacionalidades y pasajeros deseosos de descargar el producto de sus insatisfacciones existenciales luego de una digestión de tránsito lento. Un recorrido por el planeta, la exploración de identidades culturales, lo bizarro marcando cada anécdota y la peculiar reflexión de un transgresor nato, contra todas las corrientes oceánicas y terrenales.
Un libro que desmitifica postales, garantiza risa, aprendizaje, ironía destilada, pensamientos ácidos, recuerdos de aquellos años felices y empatía con la interpretación tan particular del mundo, que sólo puede apreciar un argentino intolerante.

Yo tampoco creía que Irak era así. Dejemos de consumir sólo lo negativo y abramos la mente para aquellas cosas que nadie te muestra (he ahí la clave). Me siento en un café y el dueño no me deja pagar...
Caminaba sin sentido. Sin intención de llegar a un lugar específico o destino certero. Es que soy callejero y me gusta perderme, creo que la magia está en perderse. La ciudad “sobre el agua” de...
Callejones enroscados como una película de Federico Fellini.Algunas chicas en mini y otras más osadas en bikini.Me parece que le gusta a Mario Pergolini.Redefiní tus prioridades, o laburas o le jugas...
Nos pararon en la puerta y nos dijeron (a mis amigos y a mi): “son 80 pesos para entrar”. No sé si habrá sido la intensidad del deseo, pero un pensamiento que derribó barreras, sumado a una rápida y...
La calle peatonal Sovietskaya del centro de Brest, Bielorrusia tiene una particularidad que parece salida de algún clásico de la literatura. Cada anochecer, a lo largo de la misma, un farolero va con...
La llegada al CIRCULO POLAR ARTICO archivó cualquier tipo de distracción, ya que aterrizar en una pista de hielo con 2 metros de nieve a los costados no es algo que pase todos los días. Todo sucedió...
¿Qué hago acá? ¿Cómo llegué hasta este lugar? Uno por momentos se marea y no entiende mucho lo que está pasando a su alrededor. Salí del agua, colgué la tabla, estiré los calambres y me senté para...