Bitácora Bizarra es un compendio de castigos del destino que le tocaron vivir a Memo, un marplatense que nunca dejó de desear ambiciosamente: “Quiero dar la vuelta al mundo, conocer cada rincón del globo, divertirme, aprender, y que me paguen por ello”.
El universo hizo caso a su petición, poniéndolo a bordo de un crucero de bandera norteamericana, con empleados de diversas nacionalidades y pasajeros deseosos de descargar el producto de sus insatisfacciones existenciales luego de una digestión de tránsito lento. Un recorrido por el planeta, la exploración de identidades culturales, lo bizarro marcando cada anécdota y la peculiar reflexión de un transgresor nato, contra todas las corrientes oceánicas y terrenales.
Un libro que desmitifica postales, garantiza risa, aprendizaje, ironía destilada, pensamientos ácidos, recuerdos de aquellos años felices y empatía con la interpretación tan particular del mundo, que sólo puede apreciar un argentino intolerante.

Hay cosas, momentos o situaciones que quedan grabados para siempre. Generalmente son los que no cuentan con planificación alguna y que simplemente se montan sobre la ola de la imprevisibilidad. Esos...
El imponente Vasa, es mucho más que una obra maestra de preservación naval. Uno de los barcos de guerra suecos más grandes de su tiempo, 333 años bajo el Mar Báltico, hoy se muestra con todo su...
Una cálida tarde primaveral en Ciudad del Cabo, realicé una excursión hasta la cima de su famosa “Table Mountain” que con sus más de 1300 metros de altura logra dar un color único a esa bella ciudad...
En las entradas a las estaciones de subte mas importantes de Pyongyang, pude observar a un grupo de 80 mujeres aproximadamente, vestidas todas iguales practicando una danza coreográfica. Con sus...
Los niveles eran normales. El sonido del aparatito subía y bajaba intermitentemente. El conteo de radiactividad estaba dentro de los parámetros establecidos. El nivel bizarro estaba a punto de hacer...
Monte Zion. El patio de Bob Marley. Ahí, justo en el medio, está lo que él llamaba “la piedra de la meditación”. Por las noches se sentaba ahí, en silencio, y dejaba que la cabeza se le fuera lejos...
Luego de mucho esfuerzo, sobrevivir al transporte publico ecuatoriano (la gente sube por atrás, el boletero grita colgado desde la puerta con el bus en movimiento el destino del mismo y cuando se...
Increíble pero real. Poder pisar la nieve con mi tabla de ese mítico emplazamiento que fue testigo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Yugoslavia en 1984 fue tremendo. Es que era un icono en su...