
Monte Zion. El patio de Bob Marley.
Ahí, justo en el medio, está lo que él llamaba “la piedra de la meditación”.
Por las noches se sentaba ahí, en silencio, y dejaba que la cabeza se le fuera lejos, ida y vuelta al infinito, hasta que volvía —como quien vuelve de otro planeta— con genialidades como la letra de One Love, entre tantas otras.
Y bueno… hasta ahí llegué yo.
Monte Zion. El patio. La piedra.
Por las dudas me senté un rato.
Ojalá sea contagioso.





